lunes, 30 de abril de 2012

Copa de Campeones Juvenil. R.C.D Espanyol 3-1 F.C Barcelona


Entre primos de vicio, el perico Jafar fue el mejor de la ciudad

       
  1. 1.       Vecinos de ciudad, primos de vicio, el balón y la técnica. Del desgaste emocional surgió el crack. Igualdad en los noventa minutos, la prórroga encumbró a Jafar, delantero del Espanyol.  Primero se desmarcó, luego resolvió. Ganadores del derby y semifinalistas de la Copa De Campeones, el R.C.D Espanyol.


    2.       Por calidad y ritmo de juego, el partido más atractivo de los cuartos de final. Técnica en alto voltaje que dio como vencedor al R.C.D Espanyol. Los blaugranas comenzaron moviendo el plato de judías hasta encontrar su momento muy pronto.  Dongou rasgó la tela del Espanyol de un desmarque de ruptura. Alzó la mirada y entregó la pelota a Babunski que de un sutil toque adelantó a su equipo en el marcador con el interior de su pie derecho.

    3.       Batalla de ajedrez entre los dos equipo catalanes. Con el balón como eje, movían los blanquiazules, neutralizaban los blaugranas. O viceversa. En disputa, la iniciativa. Con el resultado en contra, el Espanyol se decidió por la amplitud  y muchos efectivos en ataque. Como respuesta, Óscar García, entrenador del F.C Barcelona, exigió ejercer el pressing.  La justicia en el tablero dio oportunidades a ambos colores. Durante el primer acto,  Dongou perdonó en el Barça y Jafar en los pericos.


    4.       Intercambio de roles. El Espanyol maceraba sus ataques, el Barça los engullía. El medio campo blanquiazul contra el  blaugrana. Miravent, Joan Jordan y Gil contra Samper, Patri y Fernando. Un triángulo perico alrededor del balón contra un camaleónico Barça, capaz de cambiar de polígono en cada jugada.


    5.       Hacía el ocaso del partido irrumpía el caos. De la presión, la necesidad de manifestar lo mejor de cada uno. Arrojo no falto en ningún bando, a pesar de la responsabilidad. Pero sobre el tapiz se podía apreciar la delgada línea entre el éxito y el fracaso, entre el acierto y el error.

    6.        Los pericos obligaron el repliegue. Tocaban pero no resquebrajaban. Hasta que empujaron más fuerte a la vista de un rechace. Alex Bonilla llegaba al segundo palo para convertir su ocasión en gol. Empate que nos llevaba a la prórroga. Jugadores al límite tanto físico como emocional. En el desenlace era necesario un punto de fuga, la inspiración de un “crack”.



    7.       Dos pases trazados hacía la bisectriz. En carrera, zancada a zancada, Jafar  llega al ángulo dónde se detiene el balón en ventaja. En el primero define cruzado, con suspense. En el segundo, el balón largo se presentaba huérfano de un crack. Jafar dribló al portero y protagonizó la portada. 

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