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miércoles, 27 de febrero de 2013

Boys Scouts. Fin de semana 23 - 24 de Febrero.

Lucas Torro, la maquinaria





Club: Real Madrid
Categoría: Juvenil División de Honor
Demarcación: Mediocentro
Edad: Juvenil de tercer año
Habilidades: Colocación, lectura del juego y presencia.





Recién llegado, este año, al Real Madrid procedente del Alcoyano, ya dispuso la temporada pasada de unos pocos minutos en Segunda División. Debutó en un partido para no olvidar, contra el Hércules  el equipo de donde había salido. El club de Chamartín acertó de pleno con su fichaje y en silencio con mucho trabajo y pocos fallos, el pivote va a alimentando su figura en el campo y en el bloc de notas de los informadores.

De andares elegantes y silueta imponente es un centrocampista de los que marcan territorio. Pude jugar tanto  de pivote como un poco más adelante. Destaca en el puesto de vigía por su seguridad, templanza y toma de decisiones. Un metro y noventa centímetros de futbolista que no le hace falta ser pasional para imponer su ley.

Es la maquinaria del reloj que marca el ritmo de juego del juvenil blanco.En la salida de balón, pivota y se perfila para ver el juego de frente. En el centro del campo, distribuye eligiendo la mejor opción, minutero del juego colectivo. En ataque y en defensa, calibra tiempo y espacio, sabe cuando anticipar y cuando temporizar. Diapasón que afina el engranaje defensivo cuando su equipo pierde el balón.

El tiempo dirá cual es el lugar que debe ocupar pero viste la camiseta blanca con ambición, serenidad y coraje. Por su ímpetu y zancada veremos si el fútbol profesional y su mejora como futbolista incorpora una nueva pieza a su juego, la finalización.

Iván Calero, un jugador de primera fila





Club: Atlético de Madrid

Categoría: Atlético de Madrid "C"
Demarcación: Extremo derecho / Segundo Punta
Edad: Juvenil de segundo año
Habilidades: Desmarque, remate y rigor táctico






El sábado se jugó el derby por la liga en juvenil División de Honor. Mientras el Real Madrid optó por bajar a Medrán y a Raúl de Tomás, dos jugadores en edad juvenil que en el trascurso de la temporada han jugado con el Real Madrid "C", Iván Calero esperaba al domingo para jugar su partido de Tercera División, en el que haría su sexto gol en liga.

La temporada pasada fue el "Pedrito" del aquel Atlético de Madrid juvenil campeón de liga con Oliver Torres, Manquillo y Dani Márquez como estandartes. Óscar Mena, su entrenador esta temporada y la anterior, apostó por él con 17 años y él le devolvió la confianza con goles y trabajo.

En banda, como mediapunta o hasta de falso nueve siempre aporta lo mismo. Obseso del gol y del pressing.
"Me considero un jugador trabajador al que le gusta mucho el gol, vivo de ello" así se define. De eléctricos movimientos es un fabuloso armador de contras. Desde el extremo se encarga de trazar diagonales, arranca de fuera y se viene hacía adentro. Como segundo delantero, crea espacios para los demás, busca la pelota como si no hubiera un mañana y devora los espacios de la espalda del rival como buen delantero centro.

Al principio de temporada decidió que lo mejor para su formación era pasar del fútbol de niños al fútbol de hombres. ¿Las razones? El fútbol de Tercera te curte, aprendes de jugadores más mayores y con más experiencia, era un reto que yo me había impuesto , al que quería enfrentarme. Son palabras de Iván Calero.

Quizás no sea el joven más talentoso del fútbol español pero sí un chico listo que comprende y estudia el juego. Un alumno aventajado con profesor particular de fútbol, su padre Julián Calero que se marcha al Al-Jarzira con Luis Milla a entrenar.  Su decisión no pudo ser más acertada, en lo que va de temporada se ha proclamado campeón de la Copa Atlántico con la selección española sub-18 y ha hecho su primer viaje con el primer equipo, a Moscú para jugar la Liga Europa ante el Rubin Kazan. Un buen futbolista no es el que brilla si no el que luce en cada entrenamiento y en cada partido, y es lo que a Iván Calero le esta llevando a la elite.

Alfonso Herrero, el pulpo

Club: Real Madrid
Categoría: Juvenil División de Honor
Demarcación: Portero
Edad: Juvenil de tercer año
Habilidades: Uno contra uno, seguridad y blocaje.

Toledano y jugador del Real Madrid desde benjamínes. Transmite lo que es el club y lo que es la portería con naturalidad. Los guantes no son una responsabilidad para él, más bien una pasión. El área es su hábitat y dejar la portería a cero su destino.

Bajo palos es muy completo, buena colocación, relajado, atento, frío en el mano a mano, firme en el blocaje y eficaz en el juego con el pie. Más allá de la estética o la elegancia, es de esos porteros con aura. Esa mezcla entre sencillez, azar y sentimiento de inexpugnable.Jugador de equipo, oficio de futbolista. Se da poca importancia y realmente su actitud es crucial, de esos guardametas que evitan los tiros que van a gol.

Frente al Atlético de Madrid saldó tres duelos como el kioskero devuelve el cambio, de memoria y con exactitud. Posiblemente haya sido el jugador del juvenil del Real Madrid más regular y en el que menos ojos se fijan mientras él en cada partido demuestra ser tan bueno como el niño portero que se muestra imbatible en el parque o en el patio del colegio.

Foto: Real Madrid.com







sábado, 16 de febrero de 2013

Juvenil División de Honor V. Jornada 23. C.D Leganés 0-2 Real Madrid

El Leganés exigió lo mejor del Real Madrid

Partido muy competido e intenso entre pepineros y merengues en el que el Real Madrid terminó derrumbando el muro blanquiazul



El juvenil del C.D Leganés se mantuvo los noventa minutos con las ideas muy claras, juntos, concentrados en el repliegue y atentos al contraataque pero el globo se fue deshinchando sin el balón en su poder. Un monopolio del Real Madrid que comenzó con problemas para desbordar, hizo sucumbir a su rival castigando sus errores y concluyó el partido volando a su alrededor. 

Defensa contra ataque, solidez contra ritmo. El juvenil pepinero saltó al tapiz con un guión, replegar y no conceder espaciosa la espalda de la línea defensiva  ni tiempo para pensar en la zona de creación. La redonda giraba entorno a Melero y Lucas Torro, mediocampistas del Real Madrid, pero no avanzaba con resolución a sus puntas. Desplazamientos en largo y cambios de orientación muy precisos pero que se ahogaban en las bandas por las ayudas y aciertos de una fortaleza defensiva que cada vez que se apoderaba de un balón miraba a Botana, en punta, o a Guille en un extremo. 

Ni uno ni otro marcaban la diferencia pero se exigían lo máximo, no había tiempo ni lugar para equivocarse, si ocurría se presentía que serías penalizado. Así fue, el Real Madrid  como el cartero llamó dos veces,
en su primer contragolpe falló, Jerez remató a los pies de Roberto una combinación entre Benavente y Lozano. En la segunda ocasión que el terreno estuvo a su favor, Melero convirtió una perdida en el campo del Leganés en una jugada un minuto antes del descanso, a la yugular que terminó siendo el 0-1 suicidándose la defensa pepinera en un mal despeje, hacía su propia portería que Melero embocó bajo palos. 

En el segundo tiempo, el partido perdió electricidad hasta que las ocasiones y algunos jugadores le dieron cuerda. El Leganés comenzó a desmigarse aunque al mismo tiempo atacaba por impulsos. Las conducciones del pepinero Muñoz fueron un punto de fuga para los blanquiazules que tuvieron varias ocasiones para igualar la contienda. Una un zigzagueo protagonizado por el mismo Muñoz que salvó in extremis Herrero y a renglón seguido un remate de cabeza de Alex que desvió el gran guardameta blanco.

El Real Madrid reacción y se apoderó del tiempo del partido y del afán por el espectáculo. La banda izquierda, entre Cristian Cedres y Diego Caballo, concentraron todo el juego. El lateral con su anticipaciones y pases fáciles y el extremo canario "el Concord" con sus regates y desmarques a velocidad de crucero. De hecho Cristian se encargó de poner la puntilla, de marcar el 0-2. Atentó a todo lo que ocurría en el partido se aprovechó de la mala comunicación entre el portero y un central para recoger una pelota huérfana procedente de un balón largo, él simplemente estaba ahí para empujarla a su hogar, el gol.

El juvenil blanquiazul optó por darle el balón a los blancos pero no los espacios y dos errores fueron su perdición ante un rival con ritmo, calidad e intensidad y que necesitó de todos sus recursos para vencer. Los merengues confiaron en su juego, se protegieron y ordenaron, más tarde llegaron los goles, no perdonaron.