El Getafe rechaza la derrota
El infantil azulón, en superioridad numérica, remontó a los pepineros en el segundo tiempo aprovechando sus ocasiones
Con el liderato en juego del grupo dos de la Infantil División de Honor, el derby del sur de Madrid ponía en liza a dos de sus mejores camadas. Con el balón y la ambición de ganar en poder de los azulones, el Leganés antes del descanso dejó muda a la Ciudad Deportiva adelantándose en el marcador en la ocasión más franca de todo el primer acto. Al minuto de comenzar el segundo tiempo, todo cambió. Eric, zaguero pepinero, como último hombre derribo a un atacante del Getafe y su equipo se quedó con diez. A partir de entonces, los locales encontraron el camino de la victoria en el laberinto que se había convertido el choque.
Con el depósito cargado de ilusiones y energía, el Getafe cogió el timón del partido en los primeros compases. Sus mediocampistas, Santamarina y Morales recorrían toda la zona ancha para robar y surtir. El primer acercamiento local definió sus intenciones. Presionar para recuperar y después lanzar a sus puntas. Morales la pica y Andrés corre pero en esta ocasión Yerai, portero pepinero, se anticipa. En poco más de diez minutos el Getafe cercaba al Leganés.
El Getafe se mostró más vertical. Como equipo, sus jugadores se hacían grandes por su físico más formado, imponían su ritmo y su estilo. Un juego muy directo, dónde los centrocampistas o no entraban en juego, porque eran los defensores los que lanzaban en largo. O eran vitales, bien asistiendo o siendo ladrones de guante blanco atrapando todos los rechaces de una defensa bien colocada pero no contundente en el despeje. Como ejemplo lo que ocurrió en el minuto veinte cuando Santamarina se hace con la pelota ante Hugo, de espaldas no se logra dar la vuelta, pero su pase a Andrés no encuentra portería porque Yerai derriba al atacante azulón en la ventana del área.
A medida que pasaban los minutos ese fútbol vertical e insaciable se convirtió en descontrolado. Demasiadas revoluciones por pase dieron lugar a la imprecisión. Cuando nadie esperaba nada del Leganés, su orden y tranquilidad ante el acoso encontró metros en ataque. Llegada la media hora de juego se estiraron los pepineros y llegó el primer gol. En la banda izquierda, Álvaro queda libre de marca. Sin rivales a su alrededor pasa de tacón a José que se incorporaba desde la retaguardia. De primeras, sobre la línea de fondo, cuelga la pelota. Después de un aterrizaje forzoso, la pelota cae en el segundo palo y allí Ramírez la cruza de un derechazo, 0-1.
En el minuto cuarenta y uno, el gol del empate les cayó como una losa, más que por su significado por la forma en la que ocurre. Un rechace procedente de un centro desde la banda izquierda cae en el segundo palo. Allí Aller decide en el momento. De espaldas y presionado por un rival, sus gestos marcan que jugará de cara pero recorta a su par y toma ventaja. Desde el lateral del área, alza la mirada. Sólo él sabe sí chuta o quiere centrar pero la pelota toma una parábola con destino a gol, 1-1.
Con diez jugadores los pepineros nunca perdieron el saber estar. Embotellados ante el ímpetu azulón, mostraron su orgullo a la par que sus buenas ideas. Sólo, como islote, Lele corría en busca del balón cada vez que botaba la pelota en el campo defendido por el equipo azulón. En un par de ocasiones, la ambición del Getafe dio ilusiones a Lele que llegó a centrar pero sus pases no encontraron amigos con quién jugar.
Y ya cuando el partido tocaba su fin, el Getafe dio el último brochazo al liderato. Segura se incorpora desde el lateral asiste atrás y Cristian empalma la pelota para completar con un tanto su buena actuación, 3-1.
Final de un derby que pudo ser más bonito de lo que fue sí las fuerzas hubieran estado igualadas durante los setenta minutos. Pero el Leganés se quedó con diez en un despiste defensivo y el Getafe con mayor presencia física no dio tregua, menos aún cuando su objetivo fue remontar. Los pepineros seguirán en la estela por el título sí mantienen su templanza cuando juegan y son fieles a su juego de toque, a la más mínima que su adversario le da espacios. Dos buenas camadas para muchos y bonitos derbys del sur en el futuro.