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lunes, 7 de mayo de 2012

Boys Scouts de la Copa de Campeones


Joaquín, un flaco con mucho arte


Club: Sevilla F.C
Categoría: División de Honor
Demarcación: Mediapunta, Extremo
Edad: Juvenil de tercer año, 15/1/1993











Maestro del fuera – adentro, la inteligencia táctica de arrastrar contrarios al límite del campo para barrerlos entre líneas a campo abierto. La mejor muestra fue el gol que dio la victoria final al juvenil hispalense. El “10” sevillista se generó su espacio alejándose de la jugada hasta que atrapó la pelota en el epicentro. A partir de ahí, conducción y último pase, todo temple.


La presión no ha ido con él en ningún momento del torneo. Como si supiese que antes de multiplicar hay que sumar, siempre ha aportado su habilidad al equipo. Es diferente a los demás por su calma calibrando tiempo y espacio. Lanzadera sevillista del juego colectivo por la precisión de sus pases en profundidad y su  valiente forma de entender el fútbol. A todo ello se le suma un guante en su pie derecho, vital para llevar peligro en golpes francos y faltas laterales.


Jafar, el jaguar blanquiazul

Categoría: División de Honor
Demarcación: Extremo
Edad: Juvenil de primer año, 6/5/1995
















Uno de los futbolista más resolutivos de la Copa de Campeones juvenil, sus goles dieron al Espanyol su pase a la final, y tan sólo es de primer año. En Cuartos de final eliminó al Barça marcando un doblete cuando la presa daba síntomas de debilidad. Y en semifinales, ante el Atlético de Madrid, asestó el arañazo de la remontada en el último minuto del primer tiempo.

Atacante de centro de gravedad bajo y agilidad felina, actúa con tanto sigilo que parece una sombra. Haciendo el campo ancho se genera espacios para arrinconar al rival con su elegante forma de caminar con el balón en sus pies. En carrera, en paralelo al balón ,haciendo correr a los zagueros hacía su propia portería es cuando afila sus uñas para hacer gol.

Rubio, la cigüeña hispalense

Club: Sevilla F.C
Categoría: División de Honor
Demarcación: Delantero
Edad: Juvenil de tercer año, 23/7/1993















Espigado y de largas patas, es la punta de lanza del juvenil hispalense. No ha demostrado gol en la Copa de Campeones pero sí una excepcional comprensión del juego. Hábil en el lodazal, certero a campo abierto. Capaz de  aceptar el trabajo sucio, cuerpo a cuerpo, como surgir de él la espontaneidad en el desmarque por un balón con dirección a la portería contraria.


Sus movimientos alejan a la zaga del balón, la arrastra hacía ángulos muertos. Sus compañeros aprovechan su capacidad para fijar a los centrales o para llevarles a la banda. A veces le buscan como faro de las jugadas de ataque. Protege el balón, espera la llegada de refuerzos por su calidad y genial juego de espaldas. Otras, simplemente, corre, recorta y define como un llanero solitario.  


Sergio Rico, destino y altura

Club: Sevilla F.C
Categoría: División de Honor
Demarcación: Portero
Edad: Juvenil de tercer año, 1/9/1993















En la tanda de penalties ante el Sporting de Gijón le tocó ser el héroe, deteniendo tres penas máximas decisivas para la gloria del Sevilla. Antes en los Cuartos de Final, frente al Valencia, ya mostró su seguridad bajo palos. Durante, en pleno partido de semifinales, mostró su intuición en el arco. Y después, en la finalísima contra el Espanyol, su tranquilidad para no fallar ni bajar su concentración a pesar de las emociones.

Es un portero con envergadura y estatura. Domina el área, es solvente en los disparos a media distancia y aguarda su lugar en los chuts a primer plano. Tiene confianza en sí mismo, personalidad, cualidades y cumple las medidas de maniquí que se esperan de un guardameta de elite.



Albert Miravent, el balón su bastón de mando

Categoría: División de Honor
Demarcación: Mediocentro
Edad: Juvenil de segundo año, 14/6/1994

El vértice del juego perico. Toca, se ofrece y ordena. Es un mediocentro de la nueva estirpe, pequeñito, habilidoso e inteligente que se mueve al son del balón. El “Xavi”  perico, imprime el ritmo de juego de su equipo, pase a pase. No para de dar instrucciones y en pensar soluciones.


Sus facultades físicas le han hecho potenciar su cerebro. Ágil y de mente rápida para tomar decisiones. Además tiene el fútbol tan intrínsecamente digerido que as respuestas de los patrones que se pueden dar en el trascurso del partido.


Grimaldo,  resorte blaugrana

Club: F.C Barcelona
Categoría: División de Honor
Demarcación: Lateral izquierdo
Edad: Juvenil de primer año, 25/9/1995

Un muelle en el lateral, sube y baja. Se compacta en el repliegue, se expande al salir al ataque. De cuerpo elástico, veloz y ágil, almacena energía para mostrarla en cada lance que protagoniza. Intrépido en sus subidas y tenaz en los duelos uno contra uno.




Pese a que el F.C Barcelona juvenil quedó apeado en la prórroga de los Cuartos de Final por el R.C.D Espanyol fue uno de los líderes del espíritu competitivo del equipo, junto al clarividente y perseverante  mediocentro Samper. Su borrón fue la expulsión al final del partido. Su carácter le llevó a demasiadas pulsaciones por minuto.


Bustos, motor de propulsión

Club: Sporting de Gijón
Categoría: División de Honor
Demarcación: Extremo izquierdo
Edad: Juvenil de primer año, 26/6/1995

Extremo zurdo del Sporting de Gijón tan potente como práctico. Jugador de banda con el oficio de antaño y las modernidades actuales. Omite las florituras si un amague no es necesario, su fin es centrar o proyectarse entre líneas para pasar o tirar.




Sacrificado y solidario en su vocación defensiva. Fuerte en los balones divididos y disciplinado en todas sus acciones. Llama la atención por su seguridad y confianza. No se trta de un futbolista  tocado por la varita mágica pero si por la constancia en el juego. Fuerte, vibrante, veloz y desbordante.


Ian González, delantero de esgrima

Club: Atlético de Madrid
Categoría: División de Honor
Demarcación: Delantero
Edad: Juvenil de tercer año, 23/1/1993

Atacante elegante y con visión de juego. Como un maestro “tirador” en un duelo de florete es ligero en su desplazamientos y vivo en sus decisiones. Conduce y piensa hasta arinconar al rival ya sea con el último pase o por sus desmarques a zona de remate.


Durante toda la temporada ha mostrado una curva de progreso hasta convertirse en un básico del equipo rojijablanco, un jugador que marca el estilo del juvenil colchonero. Compitió con personalidad y sosiego al máximo nivel, entre campeones. Demostró, marcando un gol en semifinales ante el Espanyol, una de sus principales armas su capacidad para armarse en cualquier circunstancia.  


Antonio Cotán, una válvula del mediocampo

Categoría: División de Honor
Demarcación: Mediocentro
Edad: Juvenil de primer año, 19/9/1995


El “8” hispalense es la cámara de aire del juvenil sevillano. Juega con tranquilidad y sentimiento. Sabe la importancia de ocupar racionalmente los espacios, estar cerca de sus compañeros tanto para cerrar líneas de pase como para batirlas en apoyos.  Flujo de comunicación entre defensa y ataque.


Centrocampista de fuelle, no por su condición física sino por su colocación y lectura del juego. Repliega hacía su posición de partida, guarda la pelota y lanza pases en profundidad para unos delanteros con el talento de afilar las jugadas de gol desmarcándose  en carrera.


Joan Jordan, posición y llegada

Categoría: División de Honor
Demarcación: Mediocentro
Edad: Juvenil de tercer año, 6/7/1993

En el centro del campo perico las posiciones no son fijas porque entre Miravent y Joan hay fundamentos para cambiar el discurso entendiéndose con una mirada. Si uno se parece Xavi, el otro tiene ciertas similitudes con Busquets. Centrocampista de planta alta, elegante en sus andares, dinámico en sus movimientos y de ideas  claras.

Su zancada y brío le invitan a llegar a zonas de remate dónde sorprende con su intuición y disparo desde media distancia.  Cuando actúa como la broca del medio del campo, sujeta la ambición y el orden con paciencia y disciplina.  

sábado, 5 de mayo de 2012

Final de la Copa De Campeones: Sevilla F.C 1-0 R.C.D Espanyol


Reinado hispalense



1.        En el juego de tronos de  la Copa de Campeones el Reino hispalense hereda la silla del F.C Barcelona. Una dinastía con valor, unidad y sacrificio. Por primera vez en sus 28 ediciones el Sevilla se proclama el mejor equipo juvenil de España. Un único gol, una muestra de talento y espontaneidad sirven para desequilibrar la balanza entre defensa y ataque, entre fe y donaire.  Joaquín, el asistente, y Jairo, el goleador, seguro que no lo olvidarán jamás

2.       En una final el aire parece más denso, las piernas necesitan el lubricante del éxito y la mente el oxígeno del acierto. El talento se apelmaza hasta que surge la gloria. Espanyol y Sevilla sufrieron la ansiedad de pensar que una derrota significa dar menos de lo que se espera. Imprecisiones y pocas llegadas en el primer acto. Nadie impuso una mordaza a la técnica, el contexto del propio juego requería la aparición de cracks. Los blanquiazules formaban un rondo con el balón en su poder pero poco atrevimiento. Los sevillistas, más preocupados de defender con muchos hombres porque para atacar les valía con desplegarse del orden al caos de un pase largo.


3.       Batalla táctica entre dos estilos bien distintos. El Espanyol, ordenado alrededor de la pelota. Guarda  el balón, lo muestra y lo lleva de acá para allá.
Mientras, el Sevilla construye un muro ante las acometidas a campo abierto del equipo perico, defiende sin perder de vista la redonda, mirándola de frente, y atacan como lanzas. Jairo y Rubio, delanteros del Sevilla, son armas arrojadizas que aterrizan en el lado más débil del adversario, su espalda.



4.       Al comienzo del segundo tiempo, apareció Joaquín.  De la banda al medio,  engarza el pase con el gol. Toma la pelota entre líneas, sortea rivales a su paso y lanza el balón al desmarque de Jairo que define de tiro cruzado en el interior del área.  

5.       Victoria de los intangibles, la parte del fútbol que más educa.  Con el resultado a favor, todos los jugadores del Sevilla se convirtieron en uno.  Amurallados como la Giralda, con un vigía en el frente de ataque, Rubio que corría a todos los balones largos. El Espanyol no cesaba de intentarlo, nunca se traicionó. Pero en el Sevilla, la disciplina y el orgullo eran su leitmotiv.


6.       El míster del cuadro hispalense, Diego Martínez, cambió la partitura. Joaquín se sumó al medio campo, Rubio y Jairo no paraban de sellar los carriles. Muchos bemoles en el pentagrama, una defensa llena de notas “blancas” (hoy vestidas de rojo) silenciaron al ataque perico.


7.       Jugadores ambiciosos, con calidad y un fin común, ganar. Desde Sergio Rico, el héroe de las semifinales atajando tres penalties decisivos. Pasando por las línea defensiva, expertos en coberturas. Llegando al centro del campo dónde reside el esfuerzo físico de Beto y el temple de Joaquín, Antonio Cotán o Enrique Rivas. Hasta llegar a la punta de lanza, Jairo y Rubio indispensable por su esperanza, capaces de guardar la pelota como un tesoro para compartirlo con el resto de sus compañeros.

8.       Los derrotados: el R.C.D Espanyol. Un equipo de firmes convicciones, técnica y mentalidad que una derrota no va a diluir. Su pirámide invertida, dónde centrales y mediocentros actúan como vértice que sostienen a sus carrileros y tres delanteros, no ha podido doblegar al Sevilla en una final que se ha decido en lo emocional.

lunes, 30 de abril de 2012

Copa de Campeones Juvenil: Sevilla - Valencia




 Sevilla on fire

Victoria de un cuadro hispalense vertical e inspirado ante un Valencia cardíaco

Dos roscas a portería desnivelaron la balanza entre hispalenses y chés. En diez minutos Joaquín, mediapunta del Sevilla, colocó dos flechas en el arco que ni la defensa ni el portero rival pudo detener por falta de temple. A partir de entonces el dominio fue andaluz. Un contragolpe de tres pases cuarteo al Valencia hasta que un gol les dio vida. Pero sus contantes vitales desaparecieron al fallar un penalti a cinco minutos del final.

El duelo comenzó trepidante. El Valencia buscó al Sevilla. Varios centros laterales les hicieron recular. Pero a los cinco minutos se desempolvó de la presión por accidente. Una falta lateral botada por Joaquín se deslizó por los dedos de Lluna, portero ché, antes de entrar a la jaula.

En el minuto diez se repetía la secuencia, esta vez más centrado el libre directo, y la pelota  paseaba entre adversarios hasta besar las mallas. Con el resultado a su favor, el Sevilla se adaptó al nivel de ansiedad de la Copa de Campeones y comenzaron a actuar como electrones entre líneas. El Valencia se partió entre defensa y ataque, fluían lagunas por el terreno de juego. Así irrumpió el tercer tanto. Una perdida de balón valencianista fue la catapulta del contragolpe sevillano. Toni para Rubio que centra raso al segundo palo dónde esperaba el paquete Jairo, 3-0.

El Sevilla se relajó y luego se replegó hasta con cinco unidades en defensa. El Valencia se animó a atacar y consiguió su premio. Un pase interior al que llega  Juan Delgado para asistir a Fede. Era el minuto  67 y continuó el empuje. A cinco para el final el arbitro señaló pena máxima por manos dentro del área de un jugador situado en la barrera de un libre  directo. Pero Fede lanzó fuera del marco su tiro raso.

De su error el partido concluyó porque ninguno de los dos equipos le dieron al duelo más armas. El Sevilla está en semis y aspira a ser el mejor juvenil de España. Primero tendrá que eliminar el miércoles al Sporting de Gijón.  Un día entero para respirar y recuperar a dos de su puntales que se han ido tocados del campo. Beto, el sostén, y Rubio, el delantero que vive al límite del fuera de juego.