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sábado, 23 de febrero de 2013

Juvenil División de Honor. Grupo V. Jornada 24: Atlético de Madrid 0-3 Real Madrid


Dictado blanco

En el duelo por la liga, el Real Madrid aleja a ocho puntos al Atlético de Madrid  tras vencer por 0-3 en el Cerro del Espino


Victoria contundente por juego, pegada y actitud de un juvenil blanco termómetro del partido con el balón a sus pies. Movió el balón, aceleró su marcha para hacer goles, enfrió el encuentro en el segundo tiempo, siempre dueño y señor del balón. El Atlético de Madrid comenzó fogoso al contraataque pero cada revés minó su moral sin demostrar capacidad de reacción a una derrota que parece significar el fin de la liga.

El Real Madrid llegó a territorio rival con todas sus armas, del “C” bajaron para ayudar al juvenil De Tomás y Álvaro Medran, uno por presencia y remate y el otro por inteligencia marcaron la diferencia aportando sus cualidades a un equipo que destaca por su juego colectivo.

El comienzo del duelo parecía una batalla de estilo. Mientras los merengues balanceaban la redonda de un pie a otro, de la defensa a la delantera, los rojiblancos con el colmillo afilado buscaba recuperar y volar. Cada uno tuvo sus ocasiones iniciales, presentando una carta de presentación de su planteamiento. El Real Madrid hilvanaba pases y empujaba a su rival, Cristian Benavente figuraba como el “inventor”. 




Al mismo tiempo que el juvenil colchonero tenía en sus centrocampistas, Borja Martínez, Benja y Carlos una señal de stop para después lanzar en vertical el balón a la carrera de Jonhy, Villa o Keita. De hecho, este último, tuvo ante Alfonso Herrero la oportunidad de cambiar el primer capítulo del partido pero el guardameta como durante toda la temporada agigantó su figura.

Poco tiempo después, el 0-1 desconectó todos los chacras del Atlético de Madrid. El Real Madrid optó por ir a buscar a su rival por decisión del Álvaro Medrán, y acertó. Su robo habilitó a Raúl De Tomás, el “dragón blanco” sólo tuvo que armar su pierna derecha para dirigir la pelota en la base del poste derecho.

A partir de entonces el Atlético de Madrid fue un grupo de alumnos que oían el dictado del balón por parte del Real Madrid.  Mezclando juego en corto y pases largos, los tres centrocampistas blancos – Melero, Medrán y Lucas Torró- desde el silencio que da una buena colocación monopolizaron el juego. Mientras los rojiblancos a robo – contragolpe tocaban la puerta rival se volvieron a encontrar con el portero de la guarida que salvaba otro mano a mano con Keita. A renglón seguido llegó el 0-2 y aceleró el proceso de un Atlético de Madrid abatido. Cristian Benavente caminó con el balón entre rivales para terminar empujando la redonda a las mallas ante la oposición de Benja.

En el segundo acto, los merengues echaron el freno. Se juntaron, ralentizaron el ritmo pero no perdieron el dominio de la situación. El Atlético de Madrid perdió la oportunidad de acelerar y coger el protagonismo. Ningún futbolista apareció ni el equipo encontró soluciones. Con el tiempo, el duelo perdió intensidad y ganó en control. Rafa Páez, central visitante que entró en lugar de Iván Sáez, tuvo que actuar en un par de ocasiones, una por tierra y otra por aire, para cerrar el camino del gol adversario.

Los blancos terminaron por sentenciar en el minuto sesenta y ocho de juego cuando Diego Caballo lanzó una falta lateral de forma precisa al martillo que tiene por cabeza, el capitán, Gonzalo Melero, 0-3. Este fue el final de un choque que se jugó durante veinte minutos más pero sin más palabras que dictar, el relato había quedado claro. A seis jornadas para el final de la liga, la diferencia de ocho puntos entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid es muy significativa una vez demostrada en el Cerro del Espino donde los colchoneros se sintieron totalmente desbordados por el juego coral de una escuadra merengue con individualidades y espíritu de equipo.

Atlético de Madrid: Pol; Nacho (Chele 65´), Álvaro, Aitor, París; Benja (Milla 69´), Borja Martínez, Carlos Ramos; Keita ( Iván Alejo 65´), Villa y Jonhy (Abad 73´).

Real Madrid: Alfonso Herrero; Arroyo, Iván Sáez (Rafa Páez 45´), Jaime, Caballo; Lucas Torró, Medrán, Melero (Cristian Cedrés 75´); Lozano (Fran Pastor 60´), Benavente y Raúl De Tomás (Legaz 83´).

Goles:
0-1   Raúl De Tomás (24´)
0-2   Benavente (32´)
0-3   Melero (68´)




domingo, 14 de octubre de 2012

Juvenil División de Honor. Grupo V. Jornada 7: Alcorcón 0-4 Real Madrid

Tiro al blanco

Solvente victoria del Real Madrid. A balón parado sometieron al Alcorcón, al contragolpe les sentenció

Poco fútbol, juego trabado entre blancos y alfareros. El juvenil del Alcorcón mostró una gran disciplina táctica, replegados en su campo evitaron que los jugadores más creativos del juvenil madridista desequilibraran combinando o  driblando. Sin embargo, toda su voluntad y orden con el balón en movimiento no tuvo continuidad a pelota quieta. Sin concentración en los marcaje, el Real Madrid aprovecho su altura para encarrilar el encuentro con  dos goles casi calcados. Dos saques de esquina botados con precisión por Cristian Benavente, en el primer tiempo cabeceó a gol Lucas Torró y en el segundo acto fue Melero. Con los alfareros abatidos y en inferioridad numérica, por la expulsión de Hamadi, el conjunto merengue rubricó el triunfo en dos contragolpes. El tercer tanto fue obra de Lozano y el cuarto de Carrallo.

El Real Madrid tuvo la pelota de principio a fin  y aunque supo qué hacer con ella no encontró el modo hasta que la victoria estaba confirmada. El Alcorcón se defendió en su campo con instinto contragolpeador y lo cierto es que no le fue mal. Conseguía que los cerebros del juvenil blanco recibiesen de espaldas y rodeados, la mejor solución era jugar en largo para evitar la presión pero la linea defensiva alfarera achicaba sin problemas. Incluso su plan de juego les permitía atacar aunque tampoco lo aprovecharon con solvencia por falta de efectivos o malas decisiones. Sanjurjo, Dani, Gonza, Isma y Jesús eran como un acordeón entre defensa y ataque. 

Todo el trabajo defensivo del juvenil amarillo se iría al traste en el minuto quince del primer tiempo y en el veintidós del segundo acto. La calidad y el toque marcan la diferencia. Cristian Benavente, que no fue crucial  como enganche, se convirtió en decisivo a balón parado. Tensa y colocada, en trayectoria a la carrera colgó el balón desde el corner, primero a Lucas Torro y después a Melero. Dos asistencias y dos cabezazos en el área pequeña que resolvieron el partido. Entre el 1 a 0 y el segundo gol el Real Madrid sufrió las embestidas del Alcorcón nada más comenzar el segundo tiempo. El ímpetu alfarero no alcanzó el gol frenado en faltas o por el desacierto.

Con el duelo prácticamente decidido, el Alcorcón no perdió el hilo pero cada vez se veía más corto de fuerzas y de convicción. Empezaron a llegar tarde, a hacer más faltas para frenar al Real Madrid y así llegó la expulsión del central alfarero Hamadi. Jugando diez contra once, el líder encontró los caminos al gol. Un par de contragolpes al pim-pam-pum se tornaban en el tercer tanto marcado por Lozano y el cuarto por Carrallo. 

El Real Madrid juvenil mantiene su inercia ganadora sumando todos sus partidos por victoria y aprovechando el empate del viernes (3-3) entre Rayo Majadahonda y Atlético de Madrid. En Salamanca, el Rayo Vallecano ha vencido por 1-4 a la U.D Santa Marta gracias a los goles de Rubén Lobato (2), de Dani Martín y Santi. El juvenil franjirrojo, después de siete jornadas, se encarama a la tercera posición.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Análisis de Juvenil División de Honor grupo 5


Radiografía de los 4 mejor clasificados en el grupo 5 de División de Honor

El Atlético de Madrid es líder indiscutible. Rayo, Real Valladolid y Real Madrid optan por la plaza que da acceso a la Copa del Rey

Real Madrid

4º Clasificado
31 puntos. 9 victorias - 4 empates - 3 derrotas. 53 GF - 18 GC
Entrenador: Luis Miguel Ramis
Ases a seguir: Iván Sáez y Rai



Los chicos del juvenil de Valdebebas cierran el año con un propósito, una vez caídos, se van a levantar. Su entrada en la élite del fútbol base nacional no ha sido la esperada. A pesar de ser el equipo más goleador de la categoría y uno de los que menos encaja, sus perlas no han brillado en las grandes batallas. En un equipo campeón no ser líder parece estar mal visto. Más cuando las últimas generaciones, con quiénes compites por un puesto en el umbral de tu sueño como futbolista, se proclamaron campeones en el pasado y triunfan unos en el Castilla y otros en el Real Madrid "C".

La temporada comenzó a cruzarse cuando en su visita a la Ciudad Deportiva de la Fundación Rayo Vallecano fueron intimidados por el juvenil rayista, cayendo derrotados en su debut liguero. A partir de entonces la calidad se manifestó pero el miedo no se marchó. Su talento se bloqueaba ante la adversidad. Vencer era una necesidad tanto moral como fisiológica, obligaba el escudo. Cuando no estas seguro de alcanzarla, jugar se convierte en estar expuesto entre cuatro paredes. 

Después de golear al Real Valladolid (4-1) y a Las Rozas (6-0)  parecía que el equipo había cogido carrerilla, con  Melero en la mediapunta y el fichaje de Mariano dando aire fresco al frente de ataque. Pero ante el Rayo Majadahonda volvió el bloqueo. Sin la capacidad de imaginar ni de saltarse las reglas ante un equipo amurallado  y contragoleador, brotó el miedo a perder, empate a cero.




Se volvió a ganar, se volvió a perder (jornada 6, 4-3 ante el Pozuelo de Alarcón) y se volvió a empatar (jornada 8, ante el  C.D Leganés, 1-1). Poco más tarde, en la jornada 10, y tras vencer por 5-1 al Getafe, tocaba jugar ante le máximo rival y líder de la competición, el Atlético de Madrid, en el Cerro del Espino. Quizás por la aprehensión que a las rayas rojiblancas les da el color blanco o por el orgullo que genera en las almas merengues jugar frente a su vecino, el resultado fue de empate a cero, nadie demostró ser mejor que el otro. Con la ayuda del castillista, Omar Mascarell, y el oficio de un equipo que se movió como tal, todos a una, demostraron su capacidad para ser más.

Sin embargo un partido caótico, 4-4, frente al Diocesano terminó con Tristan Celador en el juvenil "B" y con Ramis ascendido al juvenil División de Honor. Desde entonces no se volvió a perder, parecía que el equipo miraba con otro brillo en sus ojos los duelos. Más que nada porque en el tiempo que se consiguieron estas cuatro victorias consecutivas jamás se recibió un gol, medicina preventiva ante el vértigo de ser derrotado.

Con Ramis al frente comenzaba la segunda vuelta ante el Rayo Vallecano. En juego, tomar posiciones para alzarse con la plaza que da acceso a jugar la Copa del Rey. Pues los franjirrojos, al contragolpe, volvieron a tumbar a los blancos, por 0-1. 

El entrenador ha cambiado pero los jugadores son los mismos. Rebosan talento. Unos desde la banda cuando encaran, otros desde la defensa cuando se anticipan o van  al corte, otros delineando líneas de 
pase y otros llevando la pelota por la senda del gol. 

Sin embargo, no han pasado de la genialidad a la constancia de quién marca la diferencia cada vez que juega.

En la defensa ha destacado un central por su juventud, carisma y proyección, Iván Sáez. Más pequeño que el resto, juvenil de primer año que siendo cadete ya jugaba en el equipo de Liga Nacional, esta temporada asombra por su velocidad y decisión al corte y por su clarividencia a la hora de leer dónde colocarse sobre el campo.

En la línea de medios, se afianza Rai como mediocentro. Futbolista de la escuela catalana de Villafranca del Penedés. Es su segunda temporada en el Real Madrid y demuestra su valía. Tanto para Celador como para Ramis su status como el vértice del equipo ha sido irrenunciable. Asegura el progreso del juego con sus pases a escuadra y cartabón. Quizás no traza diagonales ,pero no pierde balones, y su compromiso con el equipo le convierte en el primer pilar blanco levantado de sus cimientos defensivos.

Entrelíneas se mueve Gonzalo Melero. Es el encargado de hacer correr la pelota hacía el gol. Conduce y templa las acciones de ataque, luego decide. Por la banda desequilibra un extremo caótico, Fran Pastor. Capaz, como el Correcaminos,  de ir driblando por todo el terreno de juego. Sus rivales, como si fueran el Coyote, le persiguen pero no le atrapan con facilidad y siempre caen en el encanto de sus destrezas, siendo superados por su velocidad espontánea. Pero como en la serie de animación, Fran Pastor y el Correcaminos nunca se detienen, y en el fútbol , a veces, correr sin pausa te hacen pasarte de largo o no llegar a tu objetivo.

 Estas y otras perlas brillan en el juvenil A del Real Madrid. Ahora Ramis se encargará de pulirlas y formar con todas ellas un collar para superar los reveses del camino y salir del año de la marmota, esa dinámica en la que se encuentran, dónde dan una de cal y otra de arena. En el camino, el primer partido del nuevo año, el Real Valladolid y marcado en rojo el 4 de Marzo, su partido de vuelta ante el Atlético de Madrid.