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domingo, 20 de enero de 2013

Juvenil División de Honor Grupo 5 . Rayo Vallecano 3-1 Unión Adarve



Acierta y ganarás

La diferencia entre el Rayo Vallecano y la Unión Adarve estuvo en la puntería

Veinte primorosos minutos de juego combinativo y personalidad del juvenil franjirrojo quedaron en una victoria por dos goles de diferencia que salvó Jordan bajo palos y la carencia de pegada de la Unión Adarve. Lo que comenzó siendo un partido en que el Rayo ponía y bailaba la música, terminó en una cena para dos donde el gol rechazó  al equipo visitante.


El comienzo del duelo  parecía un dejavú de lo que ocurrió en la primera vuelta en Vereda de Ganapanes entre ambos contrincantes. El Rayo Vallecano, con Iu Ranera, Nanclares y Toni tocaban con velocidad y a un toque salían de presión y sorprendían sacando la pelota por el lado contrario. Así llegó el primer tanto. Un tuya y mía entre Nanclares y Manquillo acabó en un preciso cabezazo picado de Dalmau a la red, 1-0.




Una y otra vez el Rayo soltaba el balón, lo entregaba fácil y lo hacía llegar donde más débil se mostraba el rival. Gozaron de varios ocasiones, entre las más claras un remate de Dalmau que a bocajarro pudo ser otro gol más y un libre directo muy bien lanzado por Iu. Con el paso de los minutos el equipo local bajó la vibración de sus pases y el Adarve comenzó a pisar campo rival. Acciones verticales de ataque que empezaron a sacar a los centrales franjirrojos de su sitio, dando lugar a indecisiones. Entre medias el segundo tanto rayista. Un buen pase al hueco de Iu que encontró en Víctor Manquillo pólvora para definir a gol, 2-0.



Fernando tuvo la más clara para el Adarve justo antes del descanso, un pase interior de Guille que dio lugar a un mano que se solventó Jordan desviando con el pie de Jordan el tiro de Fernando. En el segundo tiempo, más de lo mismo. Con la diferencia que el Adarve quería más y dio espacios al Rayo. Jugando a la yugular los franjirrojos conectaron en pocos toques la defensa y el ataque pero faltó algo más de remate. En la duda entre pasar o chutar Dalmau no se asociaba y el balón no llegaba al arco.


Poco a poco el Adarve se fue alimentando de las imprecisiones locales para sacar la pelota en el inicio del juego. Ataques fáciles que entre las paradas de Jordan a los tiros de Fernando y Dani llegaron dos penalties a favor de los visitantes. El primero en un córner por un empujón de Toni en el interior del área. Fernando lo erró por la dote adivinatoria y la estirada de Jordan pero en el segundo envite su compañero Guillermo acertó.  Corría el minuto ochenta y cuatro y el Adarve recortaba distancias, 2-1.

Sin embargo, tres minutos después fruto de un contragolpe Víctor Manquillo lideró el ataque de su equipo y dejando rivales atrás en conducción y gambeteos terminó siendo derribado en boca de gol. Lobato no permitió mayor intriga y empotró la bola en las mallas, 3-1.

Cuarta victoria consecutiva del Rayo Vallecano que sabe que no puede perder si quiere mantener la estela por ser uno de los dos mejores terceros para clasificarse para la Copa de Rey de la categoría. Mientras que el Adarve mantiene cierto colchón con el descenso, quizás con más acierto podría respirar más tranquilo.

Rayo Vallecano: Jordan, Parra, Cristian, Mendy (A), Lobato; Toni (A) (Blati 70´), Iu Ranera, Nanclares; Manquillo (Jiménez 85´), Gonzalo (Vallejo 75´) y Dalmau (Santi 80´)

Ent: Diego Montoya

Unión Adarve: Edu; Gonzalo, Antonio (Andrés 85´), Jaime, Oscar, Pablo, Fernando (Ortega 75´), Abril (Rubén 80´), Dani, Guille, Mario (Adrián 67´).
Ent: Llorente

Goles:
1-0  Dalmau (3´)
2-0  Manquillo (32´)
2-1  Guille (p) (85´)
3-1 Lobato (p) (87´)

domingo, 23 de septiembre de 2012

Juvenil División de Honor. Grupo 5. Jornada 4: Unión Adarve 1-3 Rayo Vallecano

Un Rayo de "tocones"

Victoria del juvenil franjirrojo en un partido intenso 
que resolvieron por calidad

Como siempre para el juvenil del Rayo Vallecano, Vereda de Ganapanes fue un campo de minas. Los locales no se olvidaron de sus principios, solidaridad y sacrificio, pero se encontraron con un juvenil rayista solvente y de pura calidad. Al primer toque e infalibles en el área se sacudieron de la presión moviéndose en forma de acordeón. La Unión Adarve nunca se rindió y tuvo en el segundo tiempo su momento para cambiar el rumbo del partido hasta que el talento les abrió los ojos. 


Adarve y Rayo Vallecano mostraron dos métodos distintos para resolver un mismo problema, salir de la presión. Mientras los rojinegros optaban por el juego directo y la segunda jugada, los franjirrojos mezclaban pases precisos y tensos de corta, media y larga distancia porque para ganar en el Barrio del Pilar tienes que ser un equipo, jugar con orgullo y vencer al rival por calidad. 

Los goles reforzaron al equipo de Vallecas que según pasaban los minutos ganaban en jerarquía. Toni y Nanclares - para el cronista, el mejor partido de éste jugador en División de Honor- como mediocentros imponían su ley por claridad de ideas y Manquillo en la punta de ataque se había puesto el traje de domingo, el de jugador de Segunda "B", y en cada oportunidad que tenía lo demostraba. 

Como el cartero que siempre llama dos veces, el Rayo Vallecano acosó el marco local. Primero Dalmau, más tarde Manquillo (genial auto - pase antes de resolver un contragolpe empezado y acabado por él en conducción) y luego Lobato. Antes de que pasase la tempestad, en el minuto veintisiete de juego apareció Toni Arranz, recuperó el balón, chutó desde unos 30 metros y gol, 0-1. Después de erigirse como un salvador, Salas, portero del Adarve, se veía sorprendido desde tan lejos, la crueldad del fútbol. 

Con el premio del gol repartido, los locales se vieron superados. El autoestima rayista tomó velocidad de crucero, todas las combinaciones salían al primer toque. tac-tac-tac entre Toni - Nanclares, Blati o Lobato y Dalmau - Manquillo. En el minuto cuarenta  el ritmo de juego se trasformó en verticalidad y la pegada de Manquillo en el 0-2.

Tras el descanso, la inspiración dejó paso al oficio. En el cuerpo a cuerpo, el Adarve no perdió pasión y salió al campo sin ponerse límites. Pablo estrelló la pelota en el larguero, Darío falló un gol clamoroso a bocajarro y finalmente por mediación de Miguel, rematando de tijera un centro frontal, recortaron distancias, 1-2. El partido volvió a ser competido, por momentos el protagonismo era para los jugadores locales. Fernando, extremo del Adarve,  tomó el balón y encaró a Cristian. Los duelos particulares podían desequilibrar el choque.

Así fue, surgieron los jugadores que entrenan y compiten con el Rayo "B" para imponer la franja. Toni y Nanclares volvían a mostrar sus galones y Manquillo a marcar la diferencia. Entre tanto el que más disfrutaba sobre el campo era  otro. Blati Touré, el extremo que se mueve como un  mediapunta y juega a ritmo de funky , cogió el balón y eligió el destino del partido en un pase interior medido para Manquillo que ganó la espalda de la defensa rival para asistir a Dalmau, situado en boca de gol, 1-3.



El Adarve aún con empuje ya no pudo revertir la situación. La solvencia de Mendy y Ángel, zagueros del Rayo, lo evitaron conduciendo el partido a un final tranquilo. El Rayo juvenil volvió a ser el Rayo, ya suman ocho puntos y se colocan en cuarta posición. Frente al Leganés, la próxima jornada, será un buen momento de tomar medida a esta generación de futbolistas. Mientras que la Unión Adarve, con la mitad de los puntos disputados en su haber, tendrá que viajar  a un difícil campo como el de la U.D Plasencia.


Unión Adarve: Salas; Gonzalo (A), De la Torre, Darío, Andrés (Angel (AA´) 65 ´); Pablo, Adrián (Guille 52´); Fernando (Mario 76´), Ortega; Santos y Miguel.

Ent: José Ramón Llorente

Rayo Vallecano: Jordan; Parra, Ángel, Mendy, Cristian (A) (Santi Feullisier (A) 74´); Toni Arranz (A) (Iu Ranera 78´), Nanclares; Blati Touré, Lobato (Isaac 67´); Dalmau (Dani Martín 81¨), Manquillo.

Ent: Diego Montoya

Árbitro: Sr. Ortiz Arias

Goles: 0-1 Toni Arranz (27´)

0-2 Manquillo (40´)

1-2 Miguel (52´)

1-3 Dalmau (63´) 





domingo, 8 de abril de 2012

Jornada 29; Juvenil División de Honor grupo V: Real Madrid 6-1 Unión Adarve

Bailando con todos

Séptima victoria consecutiva del Real Madrid juvenil para conseguir su objetivo, estar en la Copa del Rey. 
Si vence al Numancia en la última jornada se clasificará entre los dos mejores terceros

El juvenil blanco juega a contrarreloj, en noventa minutos marcar más goles que el rival es la única opción. Al terreno de juego sale con fuego en la mirada y aliento en sus esfuerzos. Ante la Unión Adarve en media hora ya vencía por dos goles a cero, ambos de Raúl de Tomás que ya suma 29 tantos, la media de uno por jornada.  Luego recortó distancias el equipo del Barrio del Pilar pero antes del descanso sufrirían otro revés. En el segundo tiempo, los merengues se dejaron ir hasta que en los diez minutos finales Herranz, Pablo Mogollón y Mariano  inyectaron al resultado ímpetu, vértigo y ambición. El Real Madrid respira hasta el fin de semana que viene dónde se jugará contra el Numancia ,en Soria, su pase a la Copa del Rey.

Tras un comienzo eléctrico, llegaron los goles. El Real Madrid fue imponiéndose al Adarve por ambición. Después de un par de intervenciones del meta visitante, nada pudo hacer ante la virtud de los blancos de castigar los errores del rival. Un defectuoso pase desde el centro de la defensa lo interceptó Christian. El dandy blanco primero desbordó a un defensa y sobre la línea de fondo dribló al siguiente para preparar un pase de la muerte dedicado a  Raúl De Tomás, 1-0. Diez minutos después, los mismos protagonistas pero diferente jugada. Un chut de Christian acaba convirtiéndose en rechace al que llega antes el goleador blanco que el portero, lo termina derribando en el área, penalti. Raúl de Tomás se encarga, 2-0. 

En el treinta y ocho se intercambiarían los papeles. El Adarve castiga al Real Madrid. Pallin define de disparo cruzado y colocado, 2-1. Pero los blancos ,con José Rodriguez como comandante, no dan respiro hasta dejarte K.O. El centrocampista blanco se encarga de decidir que los pases son para avanzar y superar líneas de presión. Al final, en el último minuto del primer acto Melero convierte en gol el empuje local, 3-1.



En el segundo tiempo, el Real Madrid comenzó empujando pero luego administró sus fuerzas al ver que el Adarve tampoco batía sus alas. Todo cambió cuando entraron al campo suplentes con ganas de demostrar. Pablo Mogollón agitó el frente de ataque, Herranz puso verticalidad a sus pensamientos y Mariano el olfato del delantero que sonríe cuando hay goles. 

A diez minutos para el final, primero marcó José Rodriguez. El broche a sus esfuerzos, robó y lanzó para Pablo que se la cediese en el área y embocar. A continuación, entró Mariano y al minuto tenía su premio. Atrapó el balón y lo llevó hasta las mallas, 5-1. Y para cerrar la goleada, la inquietud de Pablo Mogollón se convirtió en el sexto tanto. 





El Real Madrid juvenil ya piensa en la última final antes  de conseguir su reto, la clasificación para la Copa del Rey. 31 puntos de los últimos 36 tienen la culpa de que sigan jugando con ilusión. Un equipo que ha cambiado los biorritmos de su juego, tiene hambre a todas horas y se emplea con voracidad a base de pases. Mientras la Unión Adarve va sellando el final de otro año en División de Honor sacando más que un notable. Octavo clasificado, puede auparse al sexto puesto, y seguro que algún futbolista puede llegar al primer equipo en Tercera División. 




sábado, 31 de marzo de 2012

Jornada 28; Juvenil Division de Honor; Grupo V: Union Adarve 3-3 Rayo Vallecano

Vértigo en el alambre

El empuje del Adarve y una crisis de ansiedad consumen al Rayo Vallecano que terminó siendo empatado

Partido de carácter bipolar entre Unión Adarve y Rayo Vallecano. Los rojinegros bien plantados alimentaron el miedo a fallar de los franjirrojos. Más tarde el talento para definir y la necesidad de ganar desequilibró el encuentro a favor de los visitantes. Sin embargo, a cinco minutos del final un balón colgado al área sumó en una depresión al juvenil rayista. Los del Barrio del Pilar igualaban la contienda, sin nada en juego. Mientras el Rayo Vallecano dejaba la liga en bandeja al Atlético de Madrid y posponía su clasificación para la Copa del Rey.

Los primeros minutos sorprendieron a propios y a extraños. Lejos de imponer su ley y demostrar personalidad, el Rayo Vallecano cedió su terreno en favor de un Adarve libre de prejuicios. Mario, el delantero local, se convertía en el vértice de todos los lances del juego. Ante la incertidumbre del momento se movía hacía los costados para sentir la fragilidad de los zagueros visitantes. Aún así sus remates no alcanzaban los tres palos, sus chuts se marchaban altos. Hasta que de un corner botado por Abel, Mario despegó sus pies del suelo para alzarse sobre su par y cabecear a gol, 1-0.

El Rayo que aún no había adelantado sus líneas respondió de un tirón. Y en la primera ocasión que pudo avanzar condujeron su ataque de cara al rival. Nanclares trazó una pared que resulta fallida pero terminó cayendo a sus pies, al encarar al portero este le derribó en el interior del área. El penalti trasformado por Isma igualó el duelo, 1-1. A partir de entonces el conjunto franjirrojo despertó de su letargo. Con Aminu como mediocentro tuvieron más presencia, ganando en el cuerpo a cuerpo ante un Adarve cada vez más fracturado. 
Tras el descanso, Carlos, el portero rayista, comenzó actuando obligado a volar hacía la escuadra por un libre directo lanzado por Abel. Pero el Rayo Vallecano seguía sin perdonar cada vez que le daban la oportunidad. Una pérdida de balón cercana a la portería del Adarve, Nanclares la convirtió en una asistencia de gol para Isma que dejó correr la pelota hasta decidir cuando chutar cruzando con su zurda, 1-2. 


El gol parecía gasolina en las piernas del juvenil franjirrojo. Sumaron a su juego intensidad y temperamento. Sin embargo su mente era tan frágil que al mínimo disgusto el miedo les acuciaba. Y así fue como en el minuto sesenta y siete, el Adarve volvía a empatar el partido. Una falta lateral que no encuentra a nadie con descaro para salir a despejar el balón. La pelota se paseó, botó en el área y en el segundo palo cuando parecía despedirse de la jugada, aterrizó en Christian para marcar, 2-2.

Aunque a los dos minutos, el mundo volvió a su lugar. Otra pérdida de balón llegó a los pies de Nanclares que cruzó el esférico en dirección a Manquillo para que el delantero la embocase a bocajarro, 2-3. Quedaban veinte minutos para el final, la liga continuaba en liza y la plaza para la Copa del Rey juvenil conseguida. Pero el juego en sí, no estaba tan controlado como el resultado. Viviendo del fallo, los nervios emitían fragilidad. el Rayo Vallecano se arrinconó. La tensión florecía y los síntomas parecían los de una crisis de ansiedad.  

Hasta que en el minuto ochenta y cinco llegó el colapso. Alberto, del Adarve, centró desde la banda derecha. Según la pelota tomaba vuelo y la dirección precisa, se apagaba la confianza de la defensa rayista. En el segundo palo, Abel remató de cabeza y el miedo congeló la iniciativa de encimar. A placer Abel empataba el partido y sentenciaba al Rayo juvenil. 


 Con este resultado, el Atlético de Madrid no puede entonar el alirón ganado al Zamora. Pero con un punto más que logre ante el Pozuelo, sí consigue vencer este jornada se convertirá en campeón. Mientras que los franjirrojos pueden ser equipo de Copa del Rey gracias a terceros mañana por la tarde. Una victoria del Sporting de Gijón al Celta ,en el grupo 1, constataría que con los 63 puntos obtenidos en liga están entre los dieciséis mejores equipos de la competición.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los Boys Scout de la jornada 3/12/2011: Juvenil División de Honor

Álvaro, un guardián con la fe de un ganador

Club. Unión Adarve
Categoría: Juvenil División de Honor
Demarcación: Mediocentro
Edad: Juvenil de último año

El capitán rojinegro es un jugador que nunca se rinde, siempre está preparado para la batalla, da igual el resultado. Como mediocentro, defensa central o delantero alienta a su equipo, no por su voz de mando sino por su eléctrica capacidad de contagiar la ambición. En cuánto a su fisonomía no es un futbolista de crestas engominadas y  botas relucientes a la última moda. Quizás no se depile, se le caigan las medias hasta los tobillos después de sumar esfuerzos y chorreé  la camiseta al terminar el encuentro.


Su pasión por el juego le hace multiplicarse por el campo, poner freno a las embestidas adversarias y galopar zancada a zancada por llevar la pelota hacía el área rival. Ante el Rayo Vallecano, con los ojos bien abiertos y a pleno pulmón no cesó de correr desde el minuto uno al noventa. En esta ocasión, el destino le sonrío. En cinco minutos convirtió en realidad su fe, primero remató un córner que empujó un compañero a gol y luego provocó un penalti que el mismo trasformó para empatar a un latido del pitido final.

Jordi, trazos al son del balón

Club. Unión Adarve
Categoría. Juvenil División de Honor
Demarcación: Mediocentro
Edad: Juvenil de último año

Con el "10" a la espalda es el futbolista que pone calma al ímpetu rojinegro. Un equipo más capaz de atragantar al rival presionándole que de bailar con él alrededor de la pelota. Aunque para eso esta la calidad de Jordi, para servir como un punto de fuga al oficio del equipo. Como buen delineante que es con la pelota en los pies, le encanta usar su ingenio para trazar pases cortos pero diagonales. Sin prisas pero seguro.

Este fin de semana volvía a la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano de dónde salió esta temporada. Las lesiones pusieron stop a su progresión como canterano franjirrojo. Con el Adarve ha encontrado su ritmo. Otros corren más que él, él juega con la redonda más que los demás. Sin prisas pero seguro. Ha empezado un nuevo ciclo, crecer desde otro panal. Vereda de Ganapanes espera su fútbol en la Preferente, con el tiempo ya se sabrá hasta dónde pueda llegar.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Juvenil División de Honor G5: Rayo Vallecano 2-2 Unión Adarve

Fuegos artificiales en la noche

A cinco minutos para el final, el Rayo sufrió un apagón que provocó el empate del Adarve marcando dos goles

A las cuatro de la tarde de un sábado en la Ciudad Deportiva de la Fundación Rayo Vallecano comienza un partido. Es invierno y el sol ,aunque ya no calienta como antes, alumbra. Al minuto noventa, llega el ocaso, cae la noche en Madrid. Cuando era de día el juvenil del Rayo Vallecano había resuelto un partido intenso y competido por pegada y toque. Pero con la noche cayendo sobre el tapiz, el duelo aún no había terminado. Para los franjirrojos sí y llegó la remontada. Primero de un remate de córner y luego de un absurdo penalti. De día y de noche, la Unión Adarve jugó y al final sumó un punto. Como los fuegos artificiales les valió con dos petardazos para iluminar sus ilusiones.

Arrancó el choque trepidante. Los rojinegros impusieron su ritmo al Rayo. Presionando y empujando obligaban a los locales a iniciar las jugadas casi metidos en su área, una y otra vez. El Rayo Vallecano buscaba avanzar línea a línea, pase a pase pero no redondeaba sus jugadas ni desataban la solidez del rival.

Las ocasiones más claras eran del Adarve que por enjute pisaba la base rival. Primero Álvaro de tenso disparo que rebota en el muro rayista y más tarde Pedro que remata alto. Los visitantes habían entendido el partido. No dejar que la pelota corra a lo largo del terreno de juego, mejor que salte y vuele sin dominador claro.

Pero a la media hora de juego, la pelota cayó en el balcón del área en posición franca para un buen golpeo de un jugador franjirrojo. Nanclares no perdió la ocasión. Chuta fuerte y raso a la base del poste, 1-0. el gol calmó las ansías del Adarve y hasta el descanso el choque perdió amperios.


Al comenzar el segundo tiempo, el Rayo Vallecano mantenía la misma luz en su bombilla mientras que en los rojinegros comenzaba a retemblar. El Adarve mantenía su fe pero no la misma energía. Por eso replegó sus líneas para no encajar más y medía sus ataques para sorprender al rival.

El Rayo Vallecano ante un rival cada vez más diáfano, no como en el primer tiempo que su físico les permitía poblar todo el campo de defensores que presionaban y no dejaban jugar, comenzó a empalmar pases que encendían buenas jugadas. El momento luz del equipo llegó del minuto sesenta y tres al sesenta y cinco cuando cegó al rival con ocasiones y un gol.

Comienza la jugada sacando rápido una falta el Rayo. Toni para Nanclares y este para Rubén. La pelota le llega sobre la frontal del área a Ismael que arma su pierna y se decide por un pase a Manquillo que ante el portal vacío remata por instinto. Mansa camina la pelota hacía la línea de gol y termina salvándola un defensor rojinegro. El balón termina en el córner. Ismael es el encargado de botarlo y lo lanza al segundo palo dónde Adrián Mora se alza y cabecea  para marcar distancias. 2-0.

A partir de entonces, la noche. El sol poco a poco se esconde. La luz y sus rayos cada vez son más tenues, igual que la fuerza y la atención de los juvenil rayistas. El Adarve parece rendido al resultado. Excepto, su número cuatro y capitán, Álvaro. Como pólvora para fuegos artificiales su ambición enciende la mecha de la remontada.

Avanza del centro del campo a la posición de delantero centro, se pelea con todos y atrapa la pelota a la carrera. En el minuto ochenta y siete, su fe actúa como un imán. Un saque de esquina botado por Abel llega a Álvaro que lo remata pero no llega, en boca de gol es Charly quién a su lado la empuja para recortar distancias pero los dos hacen el ademán de meterla aunque sea con el alma.

Y ya a un minuto para el final, con el cuero en el campo contrario se enreda, por su insaciable sed de victoria,  con el defensor local Herreros que comete el error de sacudir el brazo y el capitán del Adarve cae. El árbitro entiende que existe una agresión y señala pena máxima. Álvaro termina siendo héroes de un cuento que seguía viviendo hasta escuchar el punto y final. Él confiaba en el empate y él lograba trasformar el penalti que convirtió la pena en abrazos del minuto ochenta y cinco al noventa.


Al Rayo Vallecano se le bajaron los plomos. Por confianza o desidia, sólo los jugadores lo saben. Aunque el el resultado es la única realidad que demuestra que sufrieron un apagón y que tiene sus consecuencias. Cada vez más lejos de su mejor momento, el equipo pierde intensidad y sus jugadores relumbrón. Cada vez más lejos de sus objetivos, son terceros pero las diferencias crecen. El Real Valladolid gana y el el Real Madrid recupera confianza. Para acabar la primera vuelta, primero el Numancia y luego los pucelanos. Dos partidos y una vuelta completa, que empieza en Valdebebas, para recuperar su química por el fútbol. Una vuelta para que cada futbolista encienda su bombilla e ilumine con talento sus oportunidades de éxito en el futuro.

En el Adarve, la sonrisa y la unidad como equipo les hace jugar a ciegas. Todo depende de ellos y eso sólo les da puntos y alegrías. La temporada se desarrolla y los resultados afianzan su credibilidad en su juego. Sólo les queda seguir así, no mirar a los resultados sino a su fe en ellos mismos.